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El origen del olivo se pierde en el tiempo. Lo cierto es que en algún momento, en alguna época, el milagro se produjo y del entrecruzar de especies nació el olivo.
Muy posiblemente, aquel primer olivo, tuvo una forma parecida a la salvaje o no domesticada.
Hoy se piensa que la especie a la que pertenece el olivo, la especie Olea europea, tiene un origen híbrido, es decir, por cruzamiento entre especies próximas a él.

Los análisis paleobotánicos más recientes nos aseguran que el olivo estuvo presente en su forma silvestre a todo lo ancho y largo de la cuenca mediterránea.
Miles de años después el hombre aprendió a cultivarlo y esa es otra historia...

El árbol
El olivo, árbol mítico y símbolo de inmortalidad, se funde con la historia, la tradición y la cultura de los pueblos mediterráneos.
El origen del olivo, en su forma primitiva, se remonta a la Era Terciaria -antes de la aparición del hombre- y se sitúa, según la opinión de varios autores en la zona de Asia Menor. Esta clase de olivo silvestre crecía de forma espontánea en las tierras del entorno mediterráneo.

Su transformación y la mejora de sus características, fue lográndola el hombre, a lo largo del tiempo, hasta conseguir lo que hoy llamamos olivo cultivado.

El olivo, protagonista indiscutible de la agricultura mediterránea, tiene una larga historia que va unida a la evolución de los hombres y de los cultivos que -como el trigo y la vid- han sido básicos en la alimentación de los pueblos del Mediterráneo.

La importancia del aceite de oliva venía dada por sus muchas utilidades, ya que servía no solo como alimento, sino que era un producto básico para la medicina tradicional, la higiene y la belleza. Se utilizaba como combustible para la iluminación, como lubricante para las herramientas y los enseres del campo, como impermeabilizante para las fibras textiles y, además, su comercio -especialmente por vía marítima- tuvo un papel predominante en el desarrollo de la economía mediterránea.

De la importancia del aceite de oliva da así mismo testimonio su sacralización. La primicia de la cosecha se ofrecía a los dioses y la unción de los reyes se hacía con aceite de oliva.

Características
El crecimiento del olivo es lento. En las condiciones más favorables da fruto al cabo de 5 años desde su plantación y no alcanza su pleno desarrollo hasta los 20 años. Desde los 35 hasta los 150 años está en su periodo de madurez y de plena producción. Después de los 150 años envejece y sus rendimientos son desiguales.
En toda la cuenca mediterránea el olivo es un árbol común, ya que requiere un clima caracterizado por inviernos suaves, otoños o primaveras lluviosas, veranos secos y cálidos, con una gran luminosidad.